domingo, 30 de enero de 2011

Luna

Vuelve, Luna, a llenar con odas mi noche.
Volved, voces eternas que inundáis mi mente.
si he de morir en este crepúsculo,
que sea con el recuerdo de sus besos.
No te rías tan alto ,Luna,
no sea que le vayas a despertar.
Susúrrale al oído mi nombre,
haz que conmigo vuelva a soñar,
haz que mañana me abrace con más ganas que ayer.
No soples tanto, que tengo frío.
Dile que le necesito a mi lado,
que necesito en mi cama una de sus caricias,
que bailo desnudo en colinas perdidas,
en lugares a los que nadie ha llegado,
en los sueños en los que con el duermo.
Que oigo el redoble de tambores,
tambores de guerra,
porque mi alma de guerrero ha despertado,
está dispuesta a luchar por el,
por sus manos,
que tanto me han desvelado.
Dile, Luna, que hoy de el me he acordado.
Recuérdale que le necesito,
que si no está, nada tiene sentido.
Que sus ojos son mi faro,
que su boca es mi puerto,
su cuerpo mi bahía...
que soy un marinero perdido
que viaja de mar en mar
hasta dar con su espíritu.

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